disfruta

P80321-172819.jpg

Me apartó el pelo de la cara, no lo dudó ni un segundo. Quería verlo todo en el silencio que nos rodeaba en la habitación: mi respiración ahogada, el mar de mis ojos, las gotas de sudor cayendo entre mi pecho. Tal sólo me susurró –disfruta- mientras quería seguir viéndo aquel instante de realidad en mis labios rosados, el pellizco con mis dientes, el rubor de mis mejillas y la satisfacción del sexo hecho mujer.

No dejó que el cabello se interpusiera entre él y esa fantástica expresión de placer, entre esa imagen virginal y el gesto orgásmico del arqueo de mi columna, incluso entre esa captación del poder con sus manos en mi cadera. Ese poder que no sé quién de los dos tenía en ese momento: si yo por estar encima comprendiéndo perfectamente su mirada o él por estar disfrutando de tremendo espectáculo sensorial siendo el actor principal…

Anuncios

Suicidas

Todos tenemos algo de suicida dentro de nosotros, una voz que a veces no te dice las cosas más adecuadas ni positivas, esa voz que quiere hacer cesar la realidad y punto. Todos queremos desaparecer de vez en cuando: por unas horas, por unos días, por unos meses, para siempre… A todos nos gustaría tener un botón de apagar, de desvanecerse, de ocultarse, de “ciao pescao”. Momentos en los que, a pesar de estar rodeado de gente, te sientes totalmente solo, fuera de lugar, desubicado en medio de la nada, insignificante. Flotando como mota de polvo a contraluz en una habitación lúgubre y vacía: vacía de sentimiento, de expresión, de sentido, esa sensación mortecina, decadente y fría de vida, de un ser que lo tiene todo para ser feliz y no quiere verlo. Todo el mundo tiene momentos de ausentarse, de querer bajarse del mundo, de irse a tomar por culo y ya está, de c’est finí.

1407898406

En la vida a veces es imposible entenderlo todo, resulta inconcebible mantener el nivel de exigencia constantemente alto, es imposible no caer en algún momento. No puedes saberlo todo, tener respuestas para todas las preguntas que te haces a ti mismo, ni dar explicaciones siempre a los demás. No puedes tener contentos a todos: amigos, familia, clientes, pareja y jefes. No se puede cuidar de todo lo que haces y dices, no siempre debes tener las palabras correctas, no siempre debes saber qué hacer y no tienes que saber de qué se trata la vida constantemente. No puedes ser siempre fuerte, coherente y seguro, tienes todo el derecho del mundo a flaquear, a rendirte, a llorar y a gritar, y los demás deben entenderlo y punto, sin tener el valor de darte consejos. Por que algún día ellos estarán en tu lugar, y lo único que desearán es que alguien les comprenda, les apoye y les escuche y no que les dé lecciones. Sólo un hombro, sólo oídos, sólo una mano que les calme…

Debes entender que no saber es exactamente vivir.

Nosotras, las mujeres…

FB_IMG_1510785174621

… no necesitamos que nos apoyéis y que nos déis ánimos para adquirir esos derechos que la misma sociedad nos ha amputado. No necesitamos que nos preguntéis por qué nos reunimos y hacemos huelga: precisamente por eso. Porque si lo preguntas es por que no te estás enterando de nada. Las mujeres no necesitamos “ayuda o colaboración” necesitamos que os impliquéis y hagáis. No necesitamos que nadie nos rescate de dragones y fantasmas si no eres capaz también de lavar los platos y hacer la cena sin que “tengamos que pedirlo”, podemos hacerlo perfectamente solitas, nos valemos de sobra para todo. No necesitamos que se considere a los hombres héroes cuando se ocupan de sus hijos y nos normalicen y ninguneen con esas mismas tareas a nosotras. No es tanto una cuestión de salario si no una cuestión de oportunidades: de que la sociedad asuma con naturalidad que sea la mujer la que reduzca horario laboral para ocuparse de los hijos, ancianos o personas dependientes y no lo haga nunca el hombre. Cuestión de que a las mujeres se nos coloque en puestos de enseñanza, servicio o cuidado porque “está en nuestros genes”. ¿Qué chorrada es esa?

No necesito que tú me digas, y hablo también de féminas, que por no tener hijos voy a ser menos mujer o que pierde el sentido mi existencia en este mundo, ¿perdona?. Yo lo que no quiero es traer descendencia a esta sociedad que sigue siendo patriarcal, que me mira con lascivia si llevo una falda un poco corta o simplemente un vaquero ajustado. No necesito que te creas con más razón que yo por ser un hombre, con más sabiduria que yo por tu condición masculina en según qué temas, o incluso por ser más mayor me pierdas el respeto: a vosotros, a los viejos falócratas impertinentes es a quien los jóvenes debemos cortar las alas. No necesito que me digas que debería ser más sumisa, que no sea contestaria, aunque lo haga con educación, que qué voy a hacer con ese carácter… cuándo eso parece que sí da valor a un hombre pero no a mí.

Nosotras, las mismas mujeres, a la vez tan femeninas y machistas, que justificamos según qué actitudes de esos hombres por que quizá son familia, que perdonamos comentarios retrógrados, que educamos y hacemos comentarios a nuestros hij@s de manera diferente según el sexo: ¡cómo va a limpiar el baño mi hijo?, bájate la falda, pórtate como una señorita! Muñecas vs. espadas, rosa vs. azul, fregar vs. televisión, magisterio vs. ingeniería, calientapollas vs. macho… Nosotras las mujeres que somos tan malas con nosotras mismas, a las que en vez de apoyar, envidiamos, a las que en vez de respetar, criticamos, a las que en vez de alentar en su atrevimiento, hundimos diciendo que eso no es para mujeres… ¿Y qué no lo es? Nosotras somos nuestro peor enemigo a veces. Seamos leales.

Quiero el derecho a elegir estar en el sofá mientras mi marido/padre/hijo/ hermano/primo/novio se ocupa de la lavadora y de cambiar pañales. Quiero que no te alarmes si hablo claramente de sexo, de lo que me gusta o de mi libertad sexual, y quiero no ser nombrada directamente de puta cuando tú por lo mismo eres un crack. No quiero que entre vosotros os justifiquéis diciéndo que es culpa de vuestra madre no saber nada de la casa, no quiero que os parapetéis en que los hombres son más sexuales que las mujeres para cometer violaciones, ni en la fuerza bruta para agredir a nadie. Olvidáos de esa fraternidad masculina casposa, no os beneficia en nada.

Y también quiero que a los hombres se les permita conciliar con su vida laboral y personal, que no tengan que demostrar constantemente que son más fuertes en todos los ámbitos, que ellos no tienen porqué mantener el peso económico de las familias, ya no… Quiero que lloren, que expresen sentimientos, que puedan ser claros en sus emociones, que no tengan porqué tener el papel siempre de macho en la cama. Que no se les llame nenazas o maricas; que no se les diga: eso es de chicas o sé un hombre, … ¡Olvidemos esas expresiones! Que si quieren bailar ballet lo hagan, coser, expresar amor, jugar con muñecas, llorar viendo pelis, vestir de rosa… No sois depredadores, no somos presas; no somos depredadoras ni sois presas. No sois más, no sois menos… Sólo sois. Sólo somos.

En definitiva igualdad, libertad, coherencia y sentido común. No impongáis. Respetad, tolerad y no juzguéis. Ni a las mujeres, ni a los hombres, ni a los colectivos, ni a las sociedades… Vivid y dejad vivir.

aMoR

coffee

Tal día como hoy, decidí enviarte un wasap supérfluo, posiblemente tan sólo informándote de mi vuelta desde Barcelona y, probablemente, sin buscar mayor intención que eso.

Algo tan sencillo como unas palabras en el momento adecuado, hacen cambiar el destino de las cosas y de las personas: sólo por ese gesto, tú decidiste seguir ahí.

Y 3 años después, continuamos unidos y luchando por algo que la gente llama relación pero que a mí me gusta llamar vida, evolucionando como compañeros y superando retos juntos. No me gusta hablar de futuro, los que me queréis lo sabéis, así que deseo continuar con el aquí y el ahora como equipo unido todo el tiempo que sea posible y de la mejor manera.

Por que el amor todo lo mueve, por que el amor todo lo puede. ❤

No te enamores de mí.

b037eb5f7de11161cc8d20263c9884ac

Ella le vio pasar. Él no tituveó a pesar de que sabía que estaba ahí. No lo dudó ni un momento, a pesar de los pocos metros que les separaban ese martes a las 16:53, él siguió andando, cabeza alta, paso ligero y mirada al frente. No tuvo el valor de despedirse de ella mirándola a los ojos. Esos ojos que le tuvieron atrapado durante tan sólo un puñado de meses, pero con una intensidad jamás sentida. Amarrado a sus besos, a su sonrisa nerviosa y al perfume de su piel desnuda: a ese olor de deseo, a sus curvas sudorosas y a risas eternas incluso en mitad del sexo. Ella no tuvo compasión, no fue piadosa con sus sentimientos, pero sí fue clara desde el inicio: le dijo que no se enamorase, que no podía más que ofrecerle escapadas furtivas, miradas intensas rodeados de contexto y algún beso robado en lugares inapropiados. Nunca una noche entera, nunca una comida familiar, nunca un te quiero, nunca un más allá.

Él se hacía el indiferente a menudo, pero era una indiferencia forzada y disimulada: en el fondo él sabía que ella era lo que llevaba años esperando. Fue como un amor imaginario, de esos que se colaban a acompañarle frente a la tele antes de ir a dormir o con quien disfrutar amaneceres de insomnio, amores de esos que parecían perfectos, como horma de zapato… demasiado parecidos, incluso llegando a asustar. Amores que, cuando los escuchas hablar, parece uno mismo narrando, con la libertad siempre por bandera y el respeto mútuo como base de la relación.

Él se enamoró de lo que podría ser y su cabeza empezó a maquinar de tal manera que vivió de ilusiones y se mareó de vértigo. No se habían despedido del día y ya le estaba preguntando cuándo la volvería a poder sorber de nuevo, cuándo podría coger sus manos miestras ella le contaba historias sobre sus amigas, cuándo podría decirle perversiones mirándola a los ojos y sonriendo nervioso y ella manteniéndole desafiante la mirada pero sonrojándose. Sus nervios le delataron más de una vez a pesar de las advertencias de ella: algunas frases de futuro, algunos “supuestos” para ella incómodos, alguna bajada de mirada con decepción cuando no recibía la respuesta esperada. Rellenó los momentos de su vida con ese deseo de cuidarla y satisfacerla, de preocupación e incluso insistencia a veces.

Un día, egoístamente quizás, ella decidió poner distancia entre sus cuerpos desnudos, entre los bailes de sus labios y sus sexos palpitantes de deseo, pero no espacio entre sus palabras, sus miradas o sus roces disimulados en la piel. Se enriquecían en cierto modo, se preocupaban el uno del otro, era una amistad bonita y de cariño y eso les hacía sentir bien. Quizá ese fue el error: no separar del todo el engranaje de sus almas, el deseo del olor de sus cuellos, los diálogos sexuales naturalmente enmascarados. Con nadie más nunca disfrutó de ese juego del doble sentido, no se entendía tan bien con otras chicas, fue todo tan franco, tan sincero, tan claro entre ambos… Fue una liga muy intensa, tanto, que uno acabó lesionado de amor, de amor del de verdad, de ese amor que estaba vetado y de esa historia que no podía existir.

Y él tomó la decisión de no destrozar más su propio corazón. No dejó de pensar ni un momento en que lo tenían todo para ser felices. Todo. Menos las ganas de ella. Eso le mataba y le superaba cada vez que la tenía enfrente y no podía expresar lo que de verdad sentía. Ella fue la forma más triste y bonita que tuvo la vida de enseñarle, que no se puede tener todo, por mucho que se desee… Le dolió su intermitencia: ni se quedaba ni se iba, no podía extrañarla porque ella seguía ahí, ni olvidarla porque nunca llegó a irse del todo. ¿Quererle? No diría tanto, aprecio sí había, pero en ese momento de la vida él necesitaba más que un simple cariño: él buscaba amor y, ella, fue cobarde para amar.

“… han sido momentos increíbles y hacía mucho tiempo que nadie me hacía sentir tan hombre… Gracias por cada momento, cuídate.”

5738ceb974ddb47aeb0f59893a1805a2

 

Me despido de ti.

3f43145a82ec35a710107c52176d5390

Te amo pero, sencillamente, ya no te soporto. Pensarás que mis palabras son incoherentes o incompatibles en lo que estoy diciendo pero no es así: te amo y te he amado como no hice nunca pero debo decir que te he odiado casi del mismo modo y con  la misma intensidad en algunas ocasiones. Te he dado todo lo que he podido y sabido, de la mejor y, a veces, también de la peor manera, pero es que todo satura, cansa y colma…

No puedo ni pretendo cambiarte, tu esencia es la que es y eso es intrínseco en ti. No es algo que pueda modificar, ni yo ni nadie, no podría conseguirlo ni debo hacerlo porque ese eres tú, pero, aún así, siento que es incompatible conmigo. Simplemente somos muy diferentes, valoramos las cosas y tenemos prioridades totalmente divergentes. Esto no es mejor ni peor, tan sólo no estamos en el mismo tempo.

Espero que hayamos aprendido mucho el uno del otro y que nos sirvamos de puente para encontrar a otras personas con las que nos complementemos de mejor manera. Yo de verdad siento y deseo que sea así… porque yo no te necesito, no dependo, no tengo apego a ti y soy feliz por mí misma. Es algo que intenté enseñarte desde el principio: la gente confunde el amor con dependencia para sentir felicidad, pero es un gran error.  Me amo a mí primero para luego poder amar a los demás, y aún así, llega un momento en el que ese amor que tratas de dar no es suficiente porque necesitas algo más para seguir al lado de alguien: respeto, cuidado, paciencia, humor, pasión, atención, admiración mutua, perdón y olvido. Al final uno es culpable del daño que se deja hacer…

Aprendí que los apegos emocionales son los que te rompen el corazón y que no hay que mendigar las sobras sentimentales del otro: si te quieren de verdad modifican acciones, escuchan y tratan de entender las necesidades del otro, buscan la empatía constantemente en la relación, y luchan por amar y esforzarse por encima de todo.

Y, por tanto, no me voy a conformar con ser casi feliz a tu lado, al igual que no termino los libros que no me enganchan y dejo a medias las películas que no me gustan… La vida no vuelve ni se para, el tiempo no se recupera, los días no van a esperan a que tú estés preparado para dar y por eso…”sólo” por eso, me despido de ti.

hablando de lotería…

La lotería te toca cada día, cada día que despiertas. Cada día que te levantas de una cama y puedes hacerte el desayuno porque tienes leche en la nevera y pan en la despensa. Te toca cada día que no vives una guerra civil o amanece sin caer una bomba en tu propia ciudad, un terremoto ha derruido tu bloque de viviendas o no te ha arrasado un huracán y te ha dejado sin nada.

Lotería es tener agua corriente y poder lavar los platos y ducharte a diario y no tener que cargar litros de agua sucia en barreños sobre la cabeza y desplazarte kilómetros para poder volver a casa con agua insalubre y marrón. Lotería es poder permitirte el lujo de dejarla correr para que salga caliente sin pensar en la cantidad de litros de agua que echamos a perder. Nuestra lotería es desperdiciar. Desperdiciar electricidad, comida, agua, dinero, salud, tiempo.. creyendo que nada vale, que nada cuenta, que todo es nuestro, que tenemos derecho, que está pagado…

Lotería es tener orgasmos porque no se te ha practicado la ablación o mutilado genitalmente, lotería es que tus padres no te casen a cambio de un puñado de cabras cuando tienes edad de jugar con muñecos, lotería es que no roben a tus hijos para darles metralletas y meterlos en guerrillas con principios sin sentido o violen a tu mujer porque iba sola por la calle.

Lotería es tener qué escoger y poder combinar en tu armario, por poco que sea,  y no ponerte unos neumáticos modificados como calzado sí o sí o la misma camiseta vieja y roída cada día. Es tener educación y sanidad asegurada toda la vida, te cueste el porcentaje que te cueste de tus impuestos, por ende es saber leer y escribir, aunque cada vez lo hagamos peor y desaprendamos algunas cosas por la puta tecnología. Tecnología, eso… otra lotería: cambiar de móvil, consola, ordenador o televisor cada vez que sale un modelo más nuevo, más bonito, más redondo, con más capacidad, más velocidad, más plano, con más y más gilipollez cerebral…

A todos los que podéis leer esto os toca la lotería cada segundo de vuestra existencia así que valora la vida como regalo que es, agradece las cosas que tienes, las materiales y las que no lo son, siente la perfección y la fuerza del cuerpo que te sustenta y el trabajo que te mantiene a flote, la familia y los amigos que te rodean y apoyan, las sonrisas y amabilidad de desconocidos o el sol que te calienta al salir por la mañana a la calle. Valora cada día que tienes a tu pareja al lado o puedes despertar a tus hijos o comer con tu madre. La lotería es tu propia vida, cada suspiro, el aire que respiras y el amor de los tuyos. La lotería es tanto y tan poco, las cosas más pequeñas que se convierten en enormes al ser conscientes de ellas… Y ahora háblame de la lotería que quieres, ahora que eres ya tan rico…considerate privilegiado