ViVe!

La vida es para los valientes, no para los que se escudan en excusas. La vida es para los que quieren cambiar el mundo, su propio mundo. La vida es para tomar decisiones y el toro por los cuernos, no para dejarse llevar por la corriente de la marea humana, la vida es para vivirla, cambiar, evolucionar y progresar. La vida no es rutina, día a día y ya veremos. La vida son ovarios, cojones y follones. La vida es una, déjate de historias y religiones.

Es esta que tienes ahora mismo, es aquí, ni siquiera la vida de mañana. La vida eres tú y tus decisiones. La vida no es angustia ni nudo en el estómago, la vida es fluir, libertad y aire. La vida es mar, la vida es sol. Y también lluvia y truenos. La vida es comer y bailar hasta ver amanecer, poner la música a todo volumen y cantar a viva voz. La vida no es una duda constante y un “y sí no…”. La vida no es esperar, es conseguir, la vida no es adaptar, es avanzar, la vida no es soñar, ¡es vivir! No es fingir, dejarse morir y dejarla pasar. La vida es amar, creer y sentir. La vida es llorar pero aprender de ello, caerse pero levantarse del suelo, sufrir pero cambiar lo que no quieres.

La vida es un regalo cada uno de los días y nos empeñamos en desperdiciarla con cosas que no nos gustan, personas que no nos aportan nada, trabajos que no nos llenan ni nos apasionan y un largo etcétera que no nos llevan a ningún lado donde de verdad queremos estar.

La vida es riesgo en todos los ámbitos, porque si no arriesgas en el amor, nunca sabrás lo que es amar con todo tu ser, porque si no arriesgas en el trabajo nunca sabrás hasta dónde puedes llegar, porque si no vas un poco más allá, nunca sabrás dónde está tu límite.

La vida es muy corta para quedarse con las ganas. La vida es viaje y tú, sólo tú puedes decidir cómo viajar. HaZLo! DeCiDe! ViVe!! ❤

 

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Ellas…

Sencillas, extravagantes, mamás, locas, tozudas, fiesteras, sensatas, bordes, estables (con el alcohol y quizá otras cosas), amables, silenciosas, empáticas, tías, estúpidas, indecisas, coherentes, tardonas, jueces y a veces verdugo, diferentes, hermanas y primas, consejeras, previsibles, raras, …

Ellas. Ellas son mis pilares, mi familia, mi gente, mi amores. Ellas me sustentan la vida desde que tengo uso de razón. Hemos crecido, evolucionado y madurado juntas. No siempre al mismo ritmo, acompañándonos en todos y cada uno de los momentos, paso alante, paso atrás pero están y/o acaban llegando.

Son mi combo perfecto, mi tattoo central en la espada. Cada una a lo suyo, en su rollo o especialidad, en su momento, en su tema, a cual más diferente y especial. Ninguna es mejor ni peor, ellas SON y punto. No hay más ni menos, desde siempre…. MIS AMIGAS!

ESTÁN, así sencillo, fácil y corto. Hacen mi vida, sin lugar a dudas, mucho mejor.

Os aMo!

 

Creciendo…

Escribí este texto hace justo 8 años. No hacía mucho que había llegado a Barcelona y estaba realmente inmersa en cambios de todo tipo. Al leerlo, me he dado cuenta de nuevo que todo vuelve, que todo son ciclos, que aunque evolucionemos y crezcamos, volvemos a cometer los mismos fallos o estar en las mismas situaciones…

Lo he leído y me ha dado aire, quizás tan sólo el soplo que necesitaba para continuar. He pensado en modificarlo, en cambiar algunas frases que quizá ahora no escribiría así, pero para qué, las cosas en su esencia y vírgenes son mucho mejor y, sobre todo, verdaderas.

Hoy he mirado la luna. Sonreía, y lo hacía de una manera pícara, como de medio lado.
Yo también he sonreído, he sentido complicidad, he sentido la evolución de su fase acompañando a la mía, en esta vida nueva en la que estoy inmersa, en la que voy avanzando lentamente pero con paso firme, superando obstáculos y haciendo que encuentre nuevos aún más difíciles que, aunque me retrasan no me paran. Experiencias que voy acumulando; de algunas disfruto, de otras no tanto pero ésas son las que me ayudan a crecer, las que me ayudan a hacerme más fuerte, a alzarme del suelo, a levantar la cabeza y mirar hacia adelante.
Mirar atrás, recordar es simplemente como el rejoneo, una pérdida de tiempo y en esta vida lo que no nos sobra es tiempo, ya que el día que decidas parar y preguntarte ¿qué he hecho en esta vida? Quiero decirme a mi misma que he cumplido todos los objetivos que han estado a mi alcance y los he cumplido con autonomía e independencia y soy una persona rica en experiencias gratificantes que llenan mi vida y en lo posible la vida de los demás.
Está demostrado que en esta vida hay que ser un poquito egoísta y evitar a las personas tóxicas que nos envuelven. Lo único que hacen es impedirte el paso…alguna vez lo consiguen, es la vida; pero definitivamente aprendes a saltar lo suficientemente alto como para dejarlas atrás y continuar caminando.

La vida no es bella, no es fácil, tiene sus cosas buenas y malas. Pero puede que tu vida sea más bella y sencilla si intentas acumular las pequeñas cosas satisfactorias que te envuelven y meterlas en un tarro de cristal que te acompaña durante el camino. Cuándo no sepas por dónde continuar para, saca tu tarro y míralo. Observa las puestas de sol de Ibiza y la arena de Formentera, los desayunos largo con el periódico, las risas junto al mar, los helados con el abuelo y los paseos con tu perro. No te olvides de los mojitos de la Toscana, ni del ron en casa de amigos o de simplemente una partida de cartas con la familia de Madrid. Recuerda tu escapada al viento de Menorca o la luna, no te olvides nunca de la luna! Las meriendas de lacao con quelitas, la piscina, siempre la piscina: trabajo, entrenos, mis niños y no tan niños… Mis tres mamás, de las noches de Grey’s anatomy, los compañeros de trabajo, siempre geniales con los que pasar la jornada de manera más divertida, aunque siempre hay trepadores, pelotas e insensibles pero esa es la riqueza de la vida!

La lista podría ser interminable, siempre hay pequeños detalles que añadir que enriquecen tus pensamientos y alimentan tu alma. Búscalos y sé lo más feliz posible!

27 de enero de 2009 en Barcelona, España-

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Quizás…

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Estaba deseando quitarle las bragas, sin más dilación. Suena bruto, pero era así. Llevaba deseando tenerla desnuda entre mis piernas desde hacía varios años, desde que la vi por primera vez a pesar de que tenía unos kilos de más. Rezumaba sensualidad y tenía una mirada morbosamente tímida.

Resultó ser una fresca. A la primera de cambio estaba ligando conmigo por wassap. Eso sí, yo empecé el juego y le di mi número de teléfono con una escusa barata. Quizá ligar no es la palabra… yo le tiraba la tontería y ella no lo frenaba. Tenía novio cuando empezamos a tontear, pero no debía ser feliz. Supongo, si no, no haría eso, digo yo… De todas formas, no me importó: yo seguí jugando y ella no cesó de hacerlo ni me puso límites. Yo también tenía, bueno, aún tengo novia… pero no sé, soy hombre, el rasero es diferente para mí, ¿no?.

Lo intentamos, varias veces, pero no conseguimos llegar a quedar nunca durante ese periodo. Su novio era celoso, con motivos claros: ella me seguía el juego y no debía disimular muy bien porque la pilló varias veces haciendo lo que no debía con el móvil.

Total, que esa relación se acabó jodiendo. Yo no me alegré ni mucho menos, pero me acojoné, no porque hubiera sido cosa mía, sino porque pensé que ella me pediría responsabilidades o compromiso. No lo hizo, se dedicó a aprovechar el tiempo, de hecho no cesó de vivirlo ni un momento y me jodió. Cenamos juntos al cabo de unos días y lo único que pude hacer al terminar la noche fue besarle y darle las gracias. Gracias por qué, se debió preguntar ella, que se quedó con cara de gilipollas, supongo que esperando algo más… Y se volvió a “escapar”.

Y ahora estoy enamorado, creo. Lo cierto es que ni yo sé lo que quiero. Bueno, puede que nunca lo haya sabido con ella porque es diferente. Yo no me “caso” con nadie ya, no vaya a ser que me vuelvan a hacer daño y menos con ella, que predica la libertad por encima de todo… No sé lo que siento cuando la veo, o quizá sí: miedo y capricho.Mi capricho: tan fresca y sólo he conseguido unos besos, y miedo porque ¿y si hiciera lo mismo con otro, mientras está conmigo? Ella dice que “lo nuestro” es una excepción, que nunca ha actuado así, pero yo soy desconfiado por naturaleza.

Un día me mandó una foto donde ponía que yo era su secreto, la frase decía algo así como: “todos somos el secreto de alguien”. Y mi respuesta sólo pudo ser: Tú no eres mi secreto, eres mi deseo. ¡Mierda!,  ¿¡Qué coño quiero?! Un deseo deja de serlo y de tener importancia en cuanto lo consigues, ¿no? En cambio yo era su secreto: ella siempre tan profunda, tan literata, tan  “ir un poco más allá”. Y yo sólo queriendo echar un polvo, ver si es tan tímida como creo o tan salvaje como escribe por mensajes, notar su boca en mi sexo, penetrarla profundo y dominarla. Sentir que he ganado la partida a todos estos años de juego y que ha valido la pena, sentir que por fin la tengo entre mis brazos y entonces estará cumplido el objetivo de haber  callado a mis propios fantasmas y ser el jodido campeón, porque tenerla a mi lado para toda mi vida no entra en mis planes. Ella no es para mí o sí, y eso que me lo puso fácil, pero creo que podría hacerme tan feliz que no sabría cómo enfrentar la situación, quizá no podría corresponderla, quizá si hubiera tenido el valor de agarrarla de la mano y tirar de ella hacia mí en su día, todo habría sido tan fácil que me aterra, me sigue aterrando. Quizá podríamos haber sido, quizá tanto y todo a la vez. Quizás todo quedó en quizás. Quizás, mierda de quizás…

555 días y casi las mismas noches…

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Millones de sonrisas y miradas nerviosas, 2 Semanas Santas, 6 viajes, algunos sueños literales y miles ideales, 1 hindú original y un Mowgli en Liverpool, varios conciertos de música en directo y más por descubrir. Cine comercial, del bueno, independiente, del tuyo, del mío, del malo…. Una operación dura y una recuperación jodida, montar la cama, el sofá, el armario y lo que quede todavía. Puede que ya miles de fotos, más de 20 lágrimas y pelusas por doquier. Vetusta Morla, trabajos codo con codo en el mini escritorio, tés, montones de ellos! Coreos, fundamentos de la tecnología, música de ciclo e inglés. Los Beatles, un clásico! 1 Spa, que yo recuerde…, decenas de findes perfectos pero cortos (¿Dónde está? Ya pasó!) , naranjas y recoger verduras del huerto, varias bajadas al Port perruno. Los cojines revueltos del sofá, que sólo yo arreglo, los follones y cotilleos de nuestros amigos que arreglamos en casa, oioioioiiii! Tu barba, mi melena, ahora sí, ahora no, los disgustos míos, (tengo un nuevo novio) y ahora ya, ni lo uno ni lo otro!! Los desastres del armario: los tuyos los arreglo yo, aunque dure poco y mi expresión es: “tengo que arreglar el armario” y nunca llega.  Bailes y canciones de Reggaeton, sí, Reggaeton! Tu bata larga al llegar con frío a casa, mucho mejor que ponerme la mía… Alguna peli en VOSE, libros compartidos y prestados, inicio de una biblioteca conjunta aunque sea de recetas Paleo, porque los de la Uni no valen… Ilusión de un perro que se pasa cuando pensamos en viajar, la custodia de Shira y el síntoma de nido vacío, vueltas por Ikea, Ikea otra vez y ya verás, las que quedan! Sarandonga, rememorar como nos conocimos y subir la empedrada cuesta que nos lleva al hogar apoyados el uno en el otro. El calor y sudor de Roma, las apuestas que siempre me ganas porque yo prefiero arriesgar, UNED, EOI y esto no se para! Tardar el doble en comprar contigo en el súper porque te encanta investigar y yo haciendo el tonto con el carro, como no. Dos paellas frente a la playa y otra con amigas barceloninas, un arroz de langosta en Rififí y algunas pruebas en casa. Muchas esperas a que llegues de jugar a fútbol o páddel, algunos ronquidos en el sofá y siestas plácidas dormidos encima del otro, tu mano con las plantas y el cordero al horno. Millones de wassaps, 2 ventanas al bosque de vistas verdes, ahora más verdes aún después de la panzada de limpiar los cristales haciendo malabares, sucesivas reuniones familiares: los tuyos, todo el mogollón o los más cercanos, lo mío: separado por un lado y por otro lado… Una 10k con un buen tiempo y otras en proyecto porque eres mi mejor liebre. Enseñarte algunos lugares de la Ciudad Condal, dos The Hole, varias obras de teatro y un musical por ahora; viernes de pizzas paleo, aunque ya no tanto (ahora pillamos lo que haya), correr por toda la casa gritando y riendo porque tú me haces cosquillas o yo te muerdo; la Foradada, descubrir cervezas y madrugar demasiados días. Más de cuatro noches de insomnio, muchas más, unos 525 despertares juntos, tendiditas de la ropa en el terrado, sentarnos al sol y arreglar el mundo con unas patatillas y una lata de mejillones. Dos bodas y otras cuantas en camino, algún velatorio y funeral; notas manuscritas, varios enfados y algún portazo, muchos recoger desastres de tu ropa por el sulelo, por el baño, por la cocina! y 2 copas, dos vasos y una cafetera rotas por mí… sí, tengo manos de mantequilla, valeeee? Cruzar varias veces el puente de San Carlos, pasar días y comer patata en todas las comidas, 2 tableros conjuntos en Pinterest. Un verano sin casi playa ni piscina, y otro mejor aprovechado, aunque odies la arena y hagas el esfuerzo por mí, jugaditas de Trivial, 2 restaurantes con estrella Michelin (¿ó eran 3?) y un invierno con el frío de otra latitud, a ver qué pasa con este. Una de Navidades complicadas y las que vienen… pppfff!!;  alguna puesta de sol, chocolate con porras para cenar en San Ginés y muchos te amo, muchísimos te quiero. Podrían haber sido tantos y tan pocos, que, a día de hoy, lo nuestro me sigue pareciendo una divina casualidad, una casualidad causal para leernos con las manos, amarnos con miradas y sonrisas pícaras y no querer soltarte jamás… 555 días de desearte buenas noches y tantos otros días de elegirte cada mañana porque tú haces mi vida mucho mejor y contigo a mi lado, sé que puedo todo… 7E 4M0!!

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Y me dejé ganar…

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Dejé que ganara la apuesta, sí… esa que hizo justo la noche que el destino decidió que coincidiéramos. Tantas noches, tantas canciones, todas en el mismo local, pero esa noche el destino decidió que fuera diferente… No sé por qué dejé que me cautivasen esos ojos pequeños y profundos desde la esquina de la barra. Esa mirada penetrante que aún a menudo atraviesa la mía como si pudiese ver algo más allá que el simple azul de mis ojos. Dejé que agarrase mi cintura a ritmo de bachata y que se aproximase más de lo acostumbrado para un desconocido y que me susurrase al oído la letra de la canción…

 Sus ojos de gato me hablaron desde la primera noche que nos conocimos, aún en la penumbra, aún sin los cinco sentidos al 100%, aún con el alcohol corriendo por nuestras venas… sus ojos traspasaron mis fronteras, sus palabras prometieron longevidad y nuestros bailes hicieron sonreír nuestros cuerpos.                                         Apostó al rojo 23 desde el primer instante que se fijó en mí, aún sigo sin entender por qué lo vio tan claro. A veces me encantaría volver a esa noche y poder estar en tus ojos y en tu mente, para saber cómo tenías tan seguro que no te estabas equivocando…

 Se acabó la noche y le di el teléfono, sin demasiada esperanza en nada concreto y ninguna en mí misma, no era el momento, ni mucho menos, de empezar nada… o al menos así lo sentía… Pasaron las semanas, algún wassap de interés superfluo, alguna broma y poco más. Y le escribí no sé muy bien por qué, aquel domingo noche, desde Barcelona cuando tú ya lo dabas por perdido y cuando yo aún continuaba con un enorme interrogante mental. Supongo que nunca sabré por qué lo hice, qué nos lleva a actuar de determinada forma a veces… lo que sí sé, es que fue el gesto definitivo, al menos de este año…

 Desde ahí todo fluyó, fácil, quedamos, cervezas, conversaciones infinitas, tailandés convertido en indio, sonrisas, pétalos, besos, miradas intensas, apoyo moral a distancia, pambolis diferentes, nervios en el estómago, esperanzas, japonés y conexión, paseos a media luz, madrugadas de mensajes, música en directo, locuras, risas, sencillez…

 Desde la primera vez que me besó, aspiré sus besos. No sabía muy bien porque lo hacía, pero desde el principio tuve esa necesidad. Era como para sentirle más adentro aún, como para que su olor me dijera que lo estaba haciendo bien, como para que el aire de sus besos delicados me confirmara que arriesgarse era el camino y que a pesar de la rapidez de los acontecimientos no me estaba equivocando. Que lo que respiraba era real y que iba a quedarse dentro de mí, que no se escaparía al terminar el beso, que perduraría al menos, un instante más.

Él nunca ponía besos con corazón, eso era para personas especiales decía. Sin embargo a los pocos días de vernos, ya había puesto su corazón en mis manos: él creía que tan sólo expresaba palabras, pero estaba abriéndome su corazón en canal. Todo lo que transmitía era puro, no había maldad en su mirada, era todo sencillez y claridad. Lo que mostraba era tal cual lo que era, lo que decía lo que sentía, sin peros, sin más ni menos… Hablábamos del pasado, de lo que estábamos viviendo, y también llegó el día de hablar de un posible futuro, quizá en otro lugar… No lo dudó, ni un instante: sin que fuésemos nada aún, me miró a los ojos y supe que sus palabras eran las más sinceras que nunca he escuchado en mi vida. En ese momento lo vi claro: entonces un día, te das cuenta de que todo puede comenzar de nuevo, que la sonrisa perpetua puede formar parte de tu vida, que las cosas son simples y que sólo las complicamos nosotros mismos. Te das cuenta de que querer es poder y que aún trabajando más horas que el sol, las ganas y la ilusión pueden más que el sueño y el cansancio.  Que siempre hay un rato para las risas y que ese momento revitaliza mucho más que dormir porque eso alimenta el alma…

Su mirada, siempre su mirada, hablaba más de lo que lo hacían sus labios. Había magia en esos ojos, hechizo más bien, diría yo y lo hay, lo sigue habiendo… Al igual que hubo y hay naturalidad y facilidad para hablar de todo. Esa tarde te conté lo que me habían dicho los médicos, mis miedos y en cierto modo te quise apartar de mi lado porque no me parecía justo que tuvieses que vivir todo esto, apenas nos conocíamos. Y, de un soplido, descartaste esa posibilidad: “estaré a tu lado, pase lo que pase”. No hubo más que hablar, tus ojos y tus manos apoyaron a tus palabras y así ha sido…                                                  Se me escapó un “mucho” cuando me miraste y me preguntaste si te quería, mientras estábamos tumbados relajadamente en el Twins… entonces me di cuenta. A veces el subconsciente habla porque sí, sin explicación y sin más, ya está!  Yo abrí los ojos como platos cuando me di cuenta de lo que había dicho y él se tapó la sonrisa rápidamente con la mano… Le sorprendió mi respuesta tanto como a mí, pero creo que esa era una misma emoción compartida. En tan poco tiempo, tanto sentimiento quizá no era normal, pero la naturalidad y las ganas de sentirnos libres dejaron que todo fluyese en nuestros días y nuestras vidas.

Sus manos fuertes se habían convertido en mi guía, su risa en mi escape y su mirada en el presente de mi vida… Me dijo “te quiero” entre sueños, bueno, eso creía él porque yo llevaba toda la noche escuchándole soñar y pensando en que quizás podría acostumbrarse a todo eso. Y decidí, decidimos, continuar  llenando de nuevos y fantásticos momentos nuestras vidas, de locuras, de prisas, de cuidados mutuos y cariño, de limpieza en casa, de mañanas de domingo dormitantes, de miradas cómplices y caricias eternas. De coladas con vistas al bosque, de sagas frikis y enfados sin demasiado sentido, de bailes hasta el amanecer y abrazos nocturnos aunque no me dejes dormir. De vida paleo, besos matutinos de café y descubrimientos de nuevos vinos. De apuestas, tattoos, viajes y futuro… Porque a veces creo que has llegado a mi vida para deshacer todos los miedos que tenía, a desmontar todos mis principios quizás sin sentido, todo en eso que no creía y que poco a poco va llegando y asombrándome…

 

Y de esa primera noche que nos vimos, ha pasado ya un año y, aquí y ahora, sólo puedo desear que sigamos queriéndonos como lo hacemos, así sin más, sin promesas vacías, con naturalidad y con la velocidad que lo ha hecho hasta ahora… no cambiaría ni un minuto vivido contigo. Te amo pequeño, muchísimo! 🙂 ❤ 

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Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.500 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 25 viajes para llevar tantas personas.

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