Llorar bajo la lluvia…

lluvia

La misma mañana en la que sucedería la tragedia, ella había pedido hora para estar guapa y colgaba el calendario donde estaban apuntados todos los días de los diferentes viajes y fechas a recordar. Apenas quedaban 15 días para acudir al evento con él, al que ella accedió con algo de miedo inicial pero con una insospechada ilusión posterior. Ella había roto sus barreras y apostado a ciegas al riesgo de un casi desconocido. Estaba todo comprado, listo y arreglado, pero la sensación esa mañana era extraña… Realmente no hacía un tiempo del todo malo, algunas nubes asomaban y, a pesar de que quería que ganaba la positividad, algo le pesaba por dentro, ese sexto sentido de que aquel, no iba a ser el día.

Fue a trabajar, dio sus primeras clases de miércoles y, en un mini-descanso para comer algo, leyó su mensaje, las palabras contenidas y sintió morir su corazón en el pecho… Tuvo que seguir, los clientes la esperaban, pero sus ojos se empañaron y su boca ladeó hacia abajo.                       

Otro golpe, otro palo que la hacía estar más cerca del suelo. El rayito de luz que asomaba, se apagó de golpe: cayeron las lágrimas y empezó la tormenta. Terminó sus clases, rompió a llorar bajo la ducha y, cuando salía del trabajo, llovía a mares… Llegó empapada a casa, había salido sin paraguas esa mañana. No importaba, lo mejor de llorar bajo la lluvia es que nadie distingue las lágrimas de las gotas del cielo, nadie mira los rostros de los demás, porque todos van pendientes de no pisar los charcos de esta maldita ciudad. Parecía que al menos las nubes le daban una tregua y lloraban con ella.

Ella sólo quería quererlo, sólo eso. De hecho había empezado a hacerlo… Quererlo y seguir con la sensación dulce, de canela, de cariño y cuidado. Esa que había esperado durante tres meses y se desvaneció en unos dolorosos, fríos, insensibles e impersonales versos. Ni siquiera una llamada, ni un mensaje de voz, ni una oída sentida disculpa. Él decía que lo sentía…. ¡Más lo sentía ella! Ella, que no sabía el porqué del sentimiento, que no sabía que la ilusión pudiera doler de tal manera, quebrar un cuerpo y partir un alma. Ella que no sabía nada de lo que sentía hasta hoy, en el que se dio cuenta que le quería, aún sin apenas contacto, sin más alimento que la esperanza, aún con un mar de distancia…  (15.mayo.13′)

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Acerca de tricialuque

Soy una apasionada de las palabras, de los versos y lo que conforman. Y soy una apasionada de la vida con sus mejores y sus no tan buenos momentos, del amor, las relaciones, las personas, las sonrisas, las vivencias, el sexo... En este BloG encontrarás todo un batiburrillo en el que espero, encuentres el sentido de esas líneas y, si no, al menos te sientas identificado con algunas de las frases.

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