Y van 30…

LifeLessonsIHaveLearnedInMy30Years

y hoy hago 30… ¿treinta qué? Treinta hostias de invierno y sólo 29 primaveras (todo llegará en unos meses más…) y aunque sigo teniendo algo de acné y mis cambios hormonales son como los de 15 años atrás, no tengo ningún trauma oigan!! que estoy estupenda, mental y físicamente mejor que a los 20!! No soy grande, vieja o señora. No siento que se me pase el arroz o que debería haberme casado ya y, ni mucho menos, estoy pensando en tener hijos…

Y aquí estoy, escribiendo desde casa de mi madre, sí he vuelto, con 30 añazos y no me da vergüenza decirlo, ¿sabéis por qué? Porque he hecho lo que me ha dado la gana desde que he podido. Y con esto no me refiero a ser una descerebrada o inconsciente tarada, sino a ser independiente económicamente y a buscarme las judías desde muy joven, a pagarme mis pocos caprichos y sobre todo mi formación ya sea en multitud de cursos o mis dos carreras universitarias (si, dos… y de ninguna ejerzo, pero no me importa porque todo llegará y además, amo mi trabajo!)

Trabajo, esa palabra algo maldita estos últimos años. Debo decir que en 15 años nunca me ha faltado porque he hecho de todo, absolutamente, y por eso soy rica en experiencias, no sabéis hasta qué punto. Y en mi vida laboral, lo que más he aprendido es que yo no vivo para trabajar ni trabajo para vivir, simplemente amo lo que hago hasta el punto que no supone un esfuerzo la mayor parte de los días, porque, seamos sinceros… hay días que se está muy bien en la cama XD   Y también he aprendido a trabajar lo justo, (de momento, nunca se sabe cuánto alargaré esta racha), lo justo para vivir y disfrutar.                                                                                      He viajado mucho, muchísimo y creo que es una de las cosas más importantes para adquirir tolerancia, desarrollar la empatía, compartir culturas y aprender de la vida. No cambio esa experiencia por ninguna porque creo que esta formación es esencial y vital. Y para viajar se necesita tiempo no dinero, no os equivoquéis… Mis compañeros suelen ser muy críticos conmigo, pero creo que es porque realmente no lo entienden. Yo también he trabajado 8h al día, pero si no lo necesito, ¿por qué tengo que forzarme a hacerlo? Prefiero tener tiempo para vivir, estudiar o disfrutar y no ser esclava del dinero, la hipoteca, los niños, las tendencias de moda y los caprichos de mierda. Necesito poco porque gasto poco, sigo llevando la mucha ropa de hace 10 años atrás y no me supone ningún trauma ni vergüenza, de hecho, aún tengo ropa sin estrenar. Compro gangas y en rebajas y no suelo comprar nada que no necesite. Mi coche es el de siempre, desde hace más de 10años, al igual que mi portátil. Reducir, Reciclar, Reutilizar, es mi máxima. Cuando menos tienes menos necesitas y, consecuentemente, menos gastas. Definitivamente, cuando más vacía esta tu existencia de “cosas” más felicidad cabe en tu vida.

Y lo que acabo de escribir no es una crítica a la gente que necesita trabajar cuantas más horas mejor, simplemente es mi elección de momento. De hecho he aprendido a no criticar, y lo que es mejor, a no criticarMe: no soy nadie para juzgar a los demás y tampoco a mí misma. Las críticas tienen intrínseco negatividad y puntos débiles y no lo quiero en mi vida ni en la de los demás. Consecuentemente, he aprendido la palabra aceptación y, mejor aún, la aplico cada día más: aceptación a mi vida, a mi familia y amigos. Aceptación y respeto a mi cuerpo y a mis defectos. Aceptación al amor, ya sea a tu pareja o la familia y amigos que te rodean, porque es una de las mayores fuerzas que mueven el mundo. Hay que amar, aunque nos equivoquemos o perdamos. Esa experiencia nunca debe ser intercambiable por nada, nada sustituye al amor. Aceptación al cambio en mi vida porque los cambios forman parte de ella y es inevitable luchar contracorriente. Por tanto, tomemos las olas de la vida de la mejor manera posible. Y en estos años de aprendizaje, he desarrollado experiencia en todos los ámbitos, pero ¿sabéis qué? a menudo la experiencia no es tan inteligente y entra en el juego la intuición, ese sexto sentido listo, viajero, atrevido, que te hacen tomar decisiones arriesgadas, romper 7 años de tu vida laboral y, un año después, ver que tomaste la decisión acertada o en una semana decidir irte a vivir a la península,cargando el coche como una gitana y sin tener nada atado, concreto o seguro. Y ¿qué más da? Funcionó! Jóvenes, arriesgados y suficientemente preparados! Lo correcto no siempre es lo mejor, hay que romper las reglas! Y si me equivoco, aprendo y si me caigo me levanto, aunque me cueste tres días conseguir ponerme en pie. Hay que ser flexible, resistente y tener la capacidad de recuperarnos con más fuerza. Obviamente no todo es bonito, genial y estupendo, pero en todo hay un aprendizaje y en todo hay un ápice de algo positivo.

Aprendí que lo más bonito que puedo regalar a la gente que amo es mi tiempo, y no dinero. Que los regalos no dejan de ser cosas y 2horas de mi tiempo tomando un té, pueden ser mucho más gratificantes e inspiradoras. Amo compartir mi vida con la gente que me rodea y me encanta escuchar y ayudar. Aprendí a ser menos tímida y mucho más abierta y social, aunque sigo teniendo corazas. Y también aprendí a dejar de amar a quien no se lo merece, a gente tóxica y ladrones de energía. Hace muchos, muchos años que no me arrepiento de lo que hago o he hecho y tengo claro que prefiero arriesgar y equivocarme a quedarme con el “y sí”, así que atrevámonos a actuar antes de que sea demasiado tarde!

Por supuesto, también hay cosas que aún no he aprendido: como a no sobre-pensar y quizá a preocuparme en exceso y no ser rápida en mis elecciones. Sé que pensar más en los problemas más difíciles de la vida no serán resueltos por muchas vueltas que les dé.  Y soy consciente de que esas preocupaciones/problemas, al mirarlos con distancia, serán una chorrada sin importancia. No he aprendido a dejar de procastinar, de hecho, creo que eso forma ya parte de mí, del riesgo, del último aliento y la necesidad de adrenalina. Y no he aprendido a dejar de echar de menos, a los que se fueron y ya no están, a los que abandonaron el camino por desidia o pereza de lucha y sobre todo, a los que ni siquiera lo intentaron…

Y esa es la vida, mi vida! Cada día un regalo: para aprender, gritar, saltar y disfrutar como si fuera el último y ver qué pasa, teniendo los miedos justos y aprovechando los minutos para quedarnos sin aliento.

¿No sabes qué hacer con tu vida? No pasa nada, yo tampoco… Don’t worry, be happy!                                                                                                             Todo llega y se recoloca. La vida te mostrará por dónde ir, sólo hay que estar atento, seguir a la intuición y no perder oportunidades. A veces, nunca vuelven…

Por suerte, yo nunca me he ido:                                                                                         (me encanta este texto)

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Acerca de tricialuque

Soy una apasionada de las palabras, de los versos y lo que conforman. Y soy una apasionada de la vida con sus mejores y sus no tan buenos momentos, del amor, las relaciones, las personas, las sonrisas, las vivencias, el sexo... En este BloG encontrarás todo un batiburrillo en el que espero, encuentres el sentido de esas líneas y, si no, al menos te sientas identificado con algunas de las frases.

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