Los días grises…

16167_398719780204906_594741559_nSe acababan los días despejados de cielos azules. Esos días radiantes, claros y felices donde todo era fácil y fluía a la velocidad de la suave brisa. Algunas ocasiones grises habían apagado esa luminosidad, pero fueron momentos fútiles y en donde la comprensión y las risas volvían a llenarlo todo de claror en pocas horas.

Pero un día llego una gran tormenta de agua sumada a un enorme huracán que sacudió sus vidas, que sacudió todo lo que eran y habían construido. No quedó nada, cuerpos inertes llenos de rabia y desconsuelo, doloridos, con heridas que necesitaron grandes suturas y por supuesto, que dejarían cicatrices. Trataron de salvar los pocos despojos que quedaban de sus construcciones y vidas. Con esos pocos trozos de felicidad anterior sobre la espalda, magullados y aún ensangrentados, los cuerpos empezaron a caminar de nuevo… Pero unos ojos no vuelven a ser los mismos después de un huracán, que se mete en tus entrañas y te roba la esencia, nunca se pudo empezar de cero, nunca se volvió a esa tabula rasa que les hiciera buscar los días azules de nuevo.

Las miradas se quedaron vacías, el deseo de la misma vida anterior, les dejó anclados en el pasado y todas las conversaciones se convirtieron en réplicas por jugar a ser Dios. Y los días grises se amontonaban y las sonrisas ya no surgían y tan sólo se miraba con melancolía a lo que pudo ser, pero no fue… Quisieron luchar juntos, pero no fue lo mismo. El entusiasmo y energía inicial se transformó en perder las fuerzas y el equilibrio cada vez que el viento se agitaba con un poco más de lo normal. El miedo y el temor rodeaba sus vidas, no dejaban de pensar en una nueva fuerza climática, un nuevo ciclón que podía destruir los pocos pedazos que les unían. Él daba tanta importancia a lo que podía volver a ser, que dejó de avanzar y peor aún, añadía piedras en el equipaje común que hacían de lastre. Ella las intentaba ir sacando, pero no era suficiente, nunca lo fue, a pesar de prometer darlo todo y seguir acompañándole.

aLa tristeza reinaba sus vidas y cuando el viento volvió a agitar fuerte, se bifurcó el camino y él le mostró a ella la flecha que debía seguir pero no para acompañarla, sino para quitarse el peso, para no sentir dolor, para no arriesgarse a sufrir un huracán más a su lado. La dejó ir… Se arrepentiría, pero así fue y el final de los días de sol llegó y todo se tornó oscuro, gris y húmedo por la lluvia… Quizás ya no habría más que hacer, quizás tan solo quedaba tiempo para arrepentirse por no agarrarla por muy fuerte que el viento soplara. Quizás solo así la hubiera conservado a su lado.

Anuncios

Acerca de tricialuque

Soy una apasionada de las palabras, de los versos y lo que conforman. Y soy una apasionada de la vida con sus mejores y sus no tan buenos momentos, del amor, las relaciones, las personas, las sonrisas, las vivencias, el sexo... En este BloG encontrarás todo un batiburrillo en el que espero, encuentres el sentido de esas líneas y, si no, al menos te sientas identificado con algunas de las frases.

2 Respuestas a “Los días grises…

  1. mamita

    Cada vez que te leo, me emociono y me quedo sin palabras, todo lo contrario que te pasa a ti, que plasmas los sentimientos tan claritos como agua de manantial. Para cuando el libro? Besotes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: