No te enamores de mí.

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Ella le vio pasar. Él no tituveó a pesar de que sabía que estaba ahí. No lo dudó ni un momento, a pesar de los pocos metros que les separaban ese martes a las 16:53, él siguió andando, cabeza alta, paso ligero y mirada al frente. No tuvo el valor de despedirse de ella mirándola a los ojos. Esos ojos que le tuvieron atrapado durante tan sólo un puñado de meses, pero con una intensidad jamás sentida. Amarrado a sus besos, a su sonrisa nerviosa y al perfume de su piel desnuda: a ese olor de deseo, a sus curvas sudorosas y a risas eternas incluso en mitad del sexo. Ella no tuvo compasión, no fue piadosa con sus sentimientos, pero sí fue clara desde el inicio: le dijo que no se enamorase, que no podía más que ofrecerle escapadas furtivas, miradas intensas rodeados de contexto y algún beso robado en lugares inapropiados. Nunca una noche entera, nunca una comida familiar, nunca un te quiero, nunca un más allá.

Él se hacía el indiferente a menudo, pero era una indiferencia forzada y disimulada: en el fondo él sabía que ella era lo que llevaba años esperando. Fue como un amor imaginario, de esos que se colaban a acompañarle frente a la tele antes de ir a dormir o con quien disfrutar amaneceres de insomnio, amores de esos que parecían perfectos, como horma de zapato… demasiado parecidos, incluso llegando a asustar. Amores que, cuando los escuchas hablar, parece uno mismo narrando, con la libertad siempre por bandera y el respeto mútuo como base de la relación.

Él se enamoró de lo que podría ser y su cabeza empezó a maquinar de tal manera que vivió de ilusiones y se mareó de vértigo. No se habían despedido del día y ya le estaba preguntando cuándo la volvería a poder sorber de nuevo, cuándo podría coger sus manos miestras ella le contaba historias sobre sus amigas, cuándo podría decirle perversiones mirándola a los ojos y sonriendo nervioso y ella manteniéndole desafiante la mirada pero sonrojándose. Sus nervios le delataron más de una vez a pesar de las advertencias de ella: algunas frases de futuro, algunos “supuestos” para ella incómodos, alguna bajada de mirada con decepción cuando no recibía la respuesta esperada. Rellenó los momentos de su vida con ese deseo de cuidarla y satisfacerla, de preocupación e incluso insistencia a veces.

Un día, egoístamente quizás, ella decidió poner distancia entre sus cuerpos desnudos, entre los bailes de sus labios y sus sexos palpitantes de deseo, pero no espacio entre sus palabras, sus miradas o sus roces disimulados en la piel. Se enriquecían en cierto modo, se preocupaban el uno del otro, era una amistad bonita y de cariño y eso les hacía sentir bien. Quizá ese fue el error: no separar del todo el engranaje de sus almas, el deseo del olor de sus cuellos, los diálogos sexuales naturalmente enmascarados. Con nadie más nunca disfrutó de ese juego del doble sentido, no se entendía tan bien con otras chicas, fue todo tan franco, tan sincero, tan claro entre ambos… Fue una liga muy intensa, tanto, que uno acabó lesionado de amor, de amor del de verdad, de ese amor que estaba vetado y de esa historia que no podía existir.

Y él tomó la decisión de no destrozar más su propio corazón. No dejó de pensar ni un momento en que lo tenían todo para ser felices. Todo. Menos las ganas de ella. Eso le mataba y le superaba cada vez que la tenía enfrente y no podía expresar lo que de verdad sentía. Ella fue la forma más triste y bonita que tuvo la vida de enseñarle, que no se puede tener todo, por mucho que se desee… Le dolió su intermitencia: ni se quedaba ni se iba, no podía extrañarla porque ella seguía ahí, ni olvidarla porque nunca llegó a irse del todo. ¿Quererle? No diría tanto, aprecio sí había, pero en ese momento de la vida él necesitaba más que un simple cariño: él buscaba amor y, ella, fue cobarde para amar.

“… han sido momentos increíbles y hacía mucho tiempo que nadie me hacía sentir tan hombre… Gracias por cada momento, cuídate.”

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Acerca de tricialuque

Soy una apasionada de las palabras, de los versos y lo que conforman. Y soy una apasionada de la vida con sus mejores y sus no tan buenos momentos, del amor, las relaciones, las personas, las sonrisas, las vivencias, el sexo... En este BloG encontrarás todo un batiburrillo en el que espero, encuentres el sentido de esas líneas y, si no, al menos te sientas identificado con algunas de las frases.

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